LO QUE PIENSAS: El pescado y el amor, ¿con o sin espinas?

Creo que no me equivoco al pensar que nadie prefiere comer pescado con espinas. Tal vez hay quien no le moleste tanto, pero aún así, no es la opción para elegir.

El pescado y el amor.
Ilustración original en técnica mixta para el texto.
El Pescado y el AmorJun2009.

¿Y en el amor? Será así de contundente la elección como en el pescado o incluso podría ser la opción: EL AMOR CON ESPINAS POR FAVOR.

Todo depende de las espinas, porque hay de esas que se te atoran al tragar y casi te quitan el aliento, son esas sobre todo las que no esperamos que lleguen y por tomarnos por sorpresa, es que pueden causar mucho daño.

Pero están esas otras que al degustar, adviertes con la lengua, las atrapas y sacas de tu boca para colocarlas sobre una servilleta o a la orilla del plato, por si aparece alguna otra tenerlas como recuento de prisioneros de guerra, de enemigos neutralizados, y que finalmente si no son muchas hasta un grado molesto, te obligan a desmenuzar lentamente tu bocado e incluso a saborearlo con mayor calma.

Ahora, si esto mismo lo aplicamos al amor, a lo cotidiano, esas discusiones, desacuerdos, negociaciones diarias que te llevan a tomar decisiones, a crear convenios de dos, incluso a crear códigos y acuerdos particulares, únicos; eso sumado a los encuentros y desencuentros, a lo que se comparte del diario como parte de una dinámica de vida de pareja más real y menos imaginaria como de película; si ese es el amor con espinas, entonces debo confesar que prefiero: El pescado con espinas y el amor con espinas.

Referencia musical:
Noche de Bodas de Joaquin Sabina, (la que canta Chavela Vargas)

Lu. jun 2009.

Lo que sientes: Ya se porqué te extraño.

Amigos – Ilustración digital para texto.

Hoy me di cuenta porqué te extraño tanto. Te extraño porque eres con quien puedo compartir mucho, con quien puedo tener complicidades y simplicidades.

Te extraño porque con casi nadie puedo tener estas largas charlas que pasan por todos los temas y todos los ánimos, desde la seriedad a la contrariedad.

Transitar por la risa, la discusión, el concepto, el placer, el discurso, el chiste, la anécdota, la preocupación, el recuerdo, el momento y el ahorita convirtiéndose en recuerdo para la próxima charla. Porque no sólo escuchas y no sólo hablas, sino que conversamos en lo que pareciera un perfecto baile donde conocemos el ritmo y el paso.

Te extraño porque cantas lo que canto, escuchas lo que escucho y descubres nuevas canciones que me descubres para volver a cantar; y porque me recuerdas lo que me gusta cantar y escuchar.

Porque no tengo miedo de decirte de mi corazón y mi razón, de mis demonios y los fantasmas que por momentos se aparecen. Porque es placer por igual, escuchar de tu razón y tu corazón, de tus demonios y tus secretos. Porque el tiempo siempre resulta corto para hablar de tus sueños y de mis sueños, los de ojos abiertos y cerrados, ya sea mirando al cielo o con una almohada en la oreja. Para hablar de todo y de nada.

Te extraño porque con nadie me sabe un pan a manjar delicatessen, un café a un abrazo tierno, y cualquier drink al mejor licor del mundo.


Contigo voy a cualquier lugar y podemos pasarlo bien,
coincidiendo o cada quien con sus pasos para luego volver a coincidir y quedarnos por más o salir de ya. Lugares que me has contado y que te he descrito, lugares que descubrimos y disfrutamos al mismo tiempo.

Te extraño porque conoces y reconoces mi fortaleza y mi debilidad. Conoces de mi espíritu imperioso y apasionado; y conozco de lo tuyo. Me admiras y te admiro, te aprendo y aprendes. Hablamos y andamos, puedo verme en tus ojos y tu en los míos, conozco y reconozco como mío ese lugar en tu corazón.

Conozco de ti y te sigo conociendo, conoces de mi y me sigues prestando atención como si te acabara de conocer y me sigues conociendo. Me preguntas cosas y yo indago de ti preguntándote.

Te extraño porque por momentos te haz hecho cargo de mi y yo suelo ver por ti. Te pienso y me piensas, compartimos un código y una historia particular. Porque me alimentas y me recibes en tu casa, como si volviera de un largo viaje, me alimentas, me llevas fuera para estar mejor.

Y es que tú eres un lugar seguro,
un lugar sin miedo, un lugar conocido y confortable… aunque muchas veces lejos. Eso sólo porque nos separan algunos kilómetros, muchos kilómetros; algunas veces mares, algunas veces tiempos. Pero es sólo por eso.

Por eso te extraño, porque sin ser familia nos encontramos hace algún tiempo cuando esta historia comenzó. Y ya no quiero extrañarte, sino quitarme estas ganas de volverte a ver… y verte.

Lu
mar-2012.

LO QUE PIENSAS, VES Y ESCUCHAS: ¡Adoro la lluvia!

Ilustración para acompañar el texto del blog
Acuarela original. JUN-2009

Ver llover es una experiencia que llena mis sentidos y mis emociones, pero esa lluvia fuerte, que bastaría con 3 segundos de sentirla para dejarte como una sopa.

El sonido del agua al caer con fuerza, tocando ramas, autos, calles, techos, ventanas… ese sonido podría ser para mi un arrullo, me tranquiliza, me hace feliz, es una sinfonía natural y perfecta, acompañada de viento y relámpagos, que por momentos disminuye y por momentos aumenta.

Ver las gotas escurrirse en los cristales, como jugando carreras entre ellas en una pista que tiene como único límite el borde de la ventana. Cuanto más aumentan las gotas, se va distorsionando poco a poco la visibilidad, como cuando lloras y es tanta tu emoción que no puedes dejar de hacerlo. Ver el agua correr en estos innumerables ríos callejeros creando charcos-lagunas que pueden traer a su paso cualquier cosa. No me canso de verlos.

El aroma previo a la lluvia es difícil de distinguir, pero una vez que lo atrapas, que lo tienes y lo identificas, es como no perderte el inicio de una buena película; y después llega el olor a tierra mojada o en su caso a cemento mojado, que es muy agradable, siempre mejor el primero que el segundo.

Ver llover me trae sensaciones que son difíciles de explicar, pero en resumen me ponen de muy buen ánimo, algunas veces es tal mi alegría que me cuesta contener el impulso de salir corriendo a sentir la lluvia sobre mi cara, sobre mi cabeza, y como gota a gota me voy empapando… algunas veces lo he hecho.

Referencias audiovisuales:
Película: Sueño de fuga
Película: La vida sin mi
Canción y video: Rain – Madonna.

LO QUE OBSERVAS: Un día para recordar.

9112016
Fecha 9-11-2016 – Ilustración digital.

Sin duda la fecha quedará grabada en la historia, el día que nos amanecimos con la noticia, después que la noche previa ya lo delataba, que el presidente electo de los Estados Unidos era D. Trump.
Se nota cuando estas noticias tienen el potencial de tener un gran impacto en muchas personas, donde se nota la conexión global (miedo, incertidumbre, alegría, ansiedad, amor, generosidad o cualquier otra emoción), porque se siente en el ambiente; incluso algunas veces, el clima confabula para poner la escenografía perfecta; por ejemplo escribo esto mientras lidio con un día nublado y frío, notoriamente gris y estático.

No veo a nadie con actitud festiva o muy contentos, la sensación es de sorpresa, de no poderlo creer, una combinación entre tristeza, enojo y una pizca de incertidumbre. Mucho es lo que se dice, mucho lo que se lee y se escucha, que si un muro o la economía, que si el miedo y el odio, los comportamientos sociales, históricos, antropológicos, que si nos afectará mucho y que si en realidad nadie sabe del todo cómo puede ser este nuevo gobierno de nuestro vecino del norte. Casi todos tienen una opinión al respecto y será tema, creo, por varios días.

El humor que, un poco por nerviosismo, es el escape a circunstancias como esta.

Parece entonces que alegría no hay mucha, que vamos entendiendo (no de la mejor manera), que estamos conectados y que nos afectamos unos a otros más allá de la política, la economía.

Un día para recordar; para tratar de entender todo lo que falta por hacer para que varios grupos de población dejen de sentir rechazo, miedo, enojo, de ser manipulados y comiencen a romperse los clichés y estereotipos.

Parecía que lo lograríamos pero por lo visto aún falta; es necesario más trabajo, diálogo, respeto, compasión y comprensión por el otro, por muy diferente que sea a lo que yo conozco y creo, de entender y vivir la experiencia de estar conectados desde lo más profundo e importante: el amor.

    LuA.

I still haven´t found what I´m looking for.

Junio 2014
Años Gastados como Cerillos.

A lo largo de estos años, (para decirlo de forma más poética) de estos 8 lustros habitando este planeta, debo confesar que poco me queda claro de cómo todo funciona, casi tan poco como cuando recién llegué.

Desde muy pequeña recuerdo cuestionarme un sinnúmero de cosas, sobre lo que pasaba por la mente de otros, sobre los materiales y los objetos, sobre lo que vemos y lo que no vemos. Creo que hasta podría haber sido la asistente ideal de Carl Sagan para la producción de Cosmos, porque el universo, sus elementos y funcionamiento, eran algo que de muy pequeña realmente me ocupaba y llenaba mi entonces pequeña cabeza.

Y mucho tiempo pasé desmenuzando, o por lo menos intentándolo, todo aquello que escuchaba decir como verdades absolutas o leyes inmutables sobre el mundo y cómo funcionaba, de todos aquellos que parecían tener el derecho a decirlo o la autoridad para hacerlo, posiblemente por el simple hecho de tener más tiempo aquí que el que yo tenía en ese momento y sin embargo, en algún momento como en reality show, cambiaron las reglas; lo que aprendí aparentemente dejó de ser vigente y no me refiero necesariamente a la ciencia o a la tecnología.

Esto obviamente, no me ha ayudado a comprender el mundo y su cotidiano correr. En realidad no se si es el mundo en general, o los seres humanos. Debo confesar que les tengo poca fe, poca confianza y poco entender, así como si yo fuera de otra especie, como un ente implantado por experimento perfectamente planeado o por un simple error. Cualquiera de las dos ideas me resulta lúdicamente divertida, incluso la tercera posibilidad que aparentemente manejan muchas nuevas filosofías de lo espiritual: estoy aquí porque yo así lo elegí.

En estos años que calculo serán la tercera parte de mi vida, he almacenado un catálogo de experiencias de vida: He crecido en todos los sentidos; he perdido la capacidad visual, la he vuelto a ganar y a perder otro poco, he descubierto lo bien que se siente correr cuando no es para escapar, han dejado de importarme cosas que me importaban de pequeña y ahora me importan otras. Sorprendentemente también me encuentro con cosas que siempre fueron importantes para mi y lo siguen siendo, justo esas son difíciles de poner en palabras pero en resumen tienen que ver con el bienestar personal y con ser feliz.

He reído hasta llorar y que me duela la panza, he llorado hasta quedarme sin lágrimas, sin fuerzas, sin voz; he gritado hasta sentir que me estalla la garganta y he callado hasta sentir que estallo por dentro; he querido morirme, más de una vez; he querido vivir el resto del tiempo, como ahora. He bebido hasta perder la memoria y no me siento orgullosa de eso. Nunca he usado drogas y sin embargo con mi mente, he alcanzado lugares, colores y sensaciones alucinantes que no puedo describir. He sentido dolor, de ese que se siente en el alma y del cual crees que no hay un después; he tenido esa “alegría sin razón” que me hace sentir con certeza que todo estará bien y que todo es maravilloso. Me han ocultado secretos y tengo todavía algunos reservados.

Nunca he podido correr rápido, mi mente siempre viajó más veloz que mis piernas. He volado, con los brazos extendidos y dando vueltas, en avión (jeje) y en caída libre, bajo cualquier modalidad amo la sensación, me resulta muy agradable y hasta cómoda. He bailado hasta que mis piernas no responden, es muy parecido a volar. Disfruto mucho jugar y ha dejado de importarme ganar o perder. Me gusta observar, conversar, escuchar y que me observen y me escuchen. Me gusta compartir vida con quien sabe y quiere compartirla, en conciencia y en presente, no mientras sus manos toman un movil, tiene la mirada perdida frente a una pantalla de cualquier tamaño o tiene su mente y corazón perdidos en todo lo demás, en un estado cotidianamente zombie.

Me han aplaudido, me han premiado, me han felicitado; me han discriminado, me han difamado, me han ignorado. Me han amado y he amado, creo que no en coincidencia de tiempo y conciencia aún, hablando del amor de pareja. También he amado y me han amado en las otras modalidades del amor. Me han seducido y aunque poco, lo he hecho igual. He mentido y me han mentido, me han roto el corazón y supongo que yo también lo he hecho. He besado y me han besado, besos de esos que realmente cuentan, que llevan por ingrediente algo más que la pasión. He conocido a personas que se han vuelto importantes en mi vida y se que soy importante para otros, que al convivir he podido aportar algo bueno a su vida.

He agradecido, trato de hacerlo todo el tiempo y me han agradecido. Me han abandonado y me he dado la vuelta sin mirar atrás. Me han olvidado y yo lo he hecho igual o por lo menos he intentado hacerlo. He construido y destruido, me he reconstruido en más de una ocasión. He estado en lugares donde podría permanecer la vida entera y en otros donde cinco minutos parecen una eternidad en una máquina de tortura de la inquisición española. He viajado físicamente y mentalmente, quisiera que fuera más del primer modo.

Me conmuevo irremediablemente cuando veo una multitud congregada por una causa común, desde un concierto o un partido de fútbol, hasta una solidaria marcha por alguna causa social. Creo que si tuviera que dedicarme a otra cosa, sería antropóloga o arqueóloga. Casi todas las mascotas de mis amigos me quieren y suelen hacerme más caso que a muchos de ellos. Me gusta más el atardecer que el amanecer. Los días nublados más que los soleados sin nubes. Suelo disfrutar el silencio, necesito ocasionalmente estar a solas. No suele gustarme lo que le gusta a la mayoría y por ello desde niña solían llamarme loca o rara, en ocasiones me lo dicen cuando suelo hablar sobre ver o sentir cosas que no percibe la mayoría, con el tiempo ha dejado de importarme. Soy nómada por herencia, aunque algunas veces me gustaría dejar de serlo.

Tengo algo parecido a una lista de las cosas que me parecen maravillosas y a las que suelo llamar “Pequeños Placeres”: dormir, comer, conversar largo rato, leer una novela, escuchar música, bailar, viajar, ir a un concierto, cocinar, ver una buena película (bien acompañada de preferencia), escribir, tomar fotografías, dibujar, diseñar, disfrutar de una rica bebida, entre otras.

Y volviendo a la complejidad de este gremio humano y su espacio habitable del que también soy parte, me encontré hace poco con que ya no puedo explicar a qué me dedico en pocas palabras: soy diseñadora, tengo un despacho de comunicación, merca y publicidad; docente en carreras relacionadas con la comunicación y el diseño en ámbitos tan amplios como lo artesanal y la comunicación gráfica; estudiosa y admiradora de la cultura. Como algo personal escribo, hago un poco de foto, dibujo y trato de aprender sobre la comunicación en redes sociales. Como persona también se requiere de varios términos para definirme de acuerdo a lo que dicta este mundo: hija (o hermana) menor, mujer, soltera, heterosexual, independiente, con estudios de posgrado, económicamente activa, sujeto de crédito, persona física con actividad fiscal… Por ello no me sorprende que cuando pido un café en algunos lugares, tengo que recitar una letanía similar: caramel machiato, ventti, deslactosado o soya, caliente, para tomar aquí. Creo que actualmente ya son pocas las palabras que por si solas son contundentes y de significado unívoco.

Pero con y a pesar de todo esto, me gusta vivir, amo la vida. Por eso considero que apenas estoy en la tercera etapa; me parece que sería un gran desperdicio haber aprendido y desaprendido tantas cosas sobre este juego de la vida, como para tener que empezar de cero muy pronto otra vez. Y sobre todo porque creo que aún no he encontrado lo que estoy buscando.

LuA – Jun/2014.